Ser estudiante del ITAM es por sí solo demandante pero ser apasionado de la Ciencia Política te genera el extra de estar bien informado constantemente. Me gusta mucho leer y generar criterio sobre lo que acontece tanto en México como fuera de él, pero más allá de las palabras me gusta involucrarme en actividades que otorguen el espacio para desarrollar mi creatividad y potencial para hacer que otros se interesen por los temas y la lectura.

       ¿Cómo comencé a escribir? En mi vida pre-ITAM participé como colaboradora de la revista anual de mi preparatoria D’Amicis. Era una revista académica en inglés que incluía una compilación de cuentos, poemas y ensayos hechos por miembros de mi generación. La imagen de la portada se sometió a concurso entre maestros y la mía ganó, asimismo esa edición incluyó tres de mis textos. El primero fue un texto de queja a la comunidad; el segundo, un cuento de la vida real y el tercero un ensayo un poco simplón. Aunque en retrospectiva mi portada fue un completo desastre y mi cuento causó polémica por lo explícito que describía un problema de mi generación, me gustó haber colaborado a que la revista cambiara de aspecto con la portada y se incluyeran textos actuales por los que pasábamos.

escribir 

Mi gusto por escribir continuó en el ITAM cuando empecé a escribir en la sección de Cultura del periódico universitario- El Supuesto- desde mi segundo semestre. Me gusta ir a los festivales de cine y de eso escribía, recomendaba películas de arte y mi opinión sobre ellas. En ese entonces el editor en función era Esteban Illades quién me ofreció la coordinación de la sección cuando publiqué mi segundo artículo por carencia de un líder dentro de la misma; puesto que rechacé por estar mezclada en otras actividades pero que es un instante de reconocimiento a mi trabajo que me halagó por ser primeriza en el proyecto.

            Después de un año como colaboradora en Cultura, me moví a la sección de Internas bajo la coordinación de Karla Yee, persona de la que más aprendí a reportear y escribir en tiempo y forma.  Disfruté mucho la etapa de estar sacando el reportaje, la fotografía hasta la edición del texto en donde imprimía mi toque. Me candidatee para el puesto de coordinación un año después y, ya electa, procure que la sección recobrara el interés e importancia que algún día tuvo en la comunidad ITAMita. Las noticias que sucedían dentro de la universidad siempre eran la prioridad pasando por un poco de humor y nuevas columnas para atraer a nuevos y diferentes escritores. Me quedé con el grato recuerdo del trabajo que hacía con  mi equipo de Internas, había de todo (un actuario, abogados, una internacionalista y politólogos de todos los tintes) y logramos sacar el estrés de cada quince días.  

Un semestre después de ser coordinadora, y con una tormentosa elección, no quedé para la cabeza Editorial del periódico por diferencia de dos votos. A pesar de la derrota, decidí canalizar mis ganas de seguir escribiendo en el mismo medio impreso aunque de forma más esporádica y mi liderazgo por otros medios. Se me presentaron dos proyectos; la revista electrónica Interdependencia del ITAM y el Blog. El primero, es en este momento, está dirigido a ensayos sobre política y economía internacional, es de perfil académico y es ganador del fondo universitario del semestre pasado. La segunda es mi medio de canalizar mis gustos, actividades y reflexiones del día a día como estudiante, actualmente recibo en promedio 50 visitas de IP único diariamente con un total de 21 178 visitas a dos años de su creación.

Me he involucrado en todos estos proyectos porque me gusta trabajar para causar un verdadero impacto en los lectores y que se involucren en los temas de actualidad, así como ir conociendo cómo es trabajar en diferentes equipos -cualidad que no desarrollamos en clases. Mi nuevo proyecto en miras es El Globalista. Hagan changuitos mis lectores por que pasito tun tun nos vamos acercando a Grupo Expansión.

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